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Pantomima a coste cero

Publicado en Viva El Puerto 

 El martes, el parte diario en el que el Alcalde difunde a la población sus hazañas y logros para gloria de propios y extraños, anunciaba el nombramiento como cargos de libre designación de Antonio Caraballo, eterno jefe de Servicio del Área de Medio Ambiente, y Mila Pérez, sorprendente fichaje proveniente del Ayuntamiento de Jerez. El primero es ya nuevo Coordinador General del Ayuntamiento de El Puerto. La segunda es Directora General de Organización Municipal. Obviamente, estas nuevas responsabilidades conllevan su traducción en dinero: unos complementos específicos anuales (al margen del salario) de 40.832€ en el caso de Caraballo y 35.728€ para la directora de Organización municipal.

A pesar de que ha habido otras personas que se han postulado a estos puestos, no ha habido sorpresas. Nadie las esperaba porque estos nombramientos no han sorprendido ni al más ingenuo de los portuenses. Se trata del enésimo ejemplo de cómo Germán Beardo está usando la mayoría absoluta para convertir el ayuntamiento de El Puerto en un gran chiringuito dónde hace y deshace a su antojo.

Desde Izquierda Unida hemos estado siguiendo muy de cerca este asunto, porque sabíamos que este proceso iba a ser una pantomima, una manera de guardar las formas mientras se le hacía un traje a medida para estas dos personas, que sobra decir, son de la máxima confianza del Alcalde.

Decía Beardo que estos nombramientos permitirán “imprimir un nuevo impulso a la gestión municipal, mejorando la calidad, la eficiencia y optimizando los recursos". La realidad es que Beardo ha empezado a construir su administración paralela, sobredimensionada para una ciudad como El Puerto, y que va a costarnos un dineral a los portuenses. De hecho, estos puestos recién designados van a salir por más de 100.000€ de dinero público al año cada uno.

Además, Beardo ha datado a estas personas de un enorme poder en la estructura del ayuntamiento para asegurarse que puede hacer lo que le dé la gana, pasando por encima de trabajadores, funcionarios o grupos de la oposición. Ya hemos visto, por ejemplo, lo ocurrido hace unos días con los trabajadores del servicio de gestión tributaria, que fueron desalojados de sus puestos de trabajo de forma urgente para, supuestamente, dejar espacio para los despacho de estos nuevos puestazos a dedo.

Esto solo es el principio. Desconocemos cuál será el próximo movimiento del Alcalde, pero seguro que continuará utilizando el ayuntamiento como su feudo personal a costa de la ciudadanía portuense, a la que ha convertido en mera espectadora y a la que solo se le permite cantar sus alabanzas.

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