martes, 29 de noviembre de 2016

Comunicado de Jean-Luc Mélenchon a la militancia del PCF

Durante la semana pasada la militancia y simpatizantes del Partido Comunista Francés celebraron una consulta para decidir la forma en la que el PCF participará en el ciclo electoral de 2017, en especial las elecciones presidenciales. El 53,6% de los participantes dieron su consentimiento para apoyar la candidatura de Jean-Luc Mélenchon y su France Insoumise contra la austeridad.

Mélenchon ha querido agradecer el apoyo de la militancia del PCF a través de un post publicado en su página de Facebook y que se traduce a continuación:
Agradezco a los militantes del Partido Comunista Francés por su voto franco y claro en favor de mi candidatura a las elecciones presidenciales de 2017. Estoy contento de reencontrar en el combate a tantas mujeres y hombres que están en el corazón de todas las luchas sociales de nuestro país. Siento como un honor el apoyo que me confían de nuevo para marchar a la cabeza.
Soy consciente de la intensidad del debate del que ha llevado a este resultado. Soy consciente de que los puntos de visto en liza gozaban de gran coherencia y dignidad. Quiero felicitar a los comunistas por su capacidad para haberlo conducido y concluido con franqueza.
He comprendido que el PCF desea llevar una campaña autónoma y que su adhesión a mi candidatura no significa una demanda de integración en el marco amplio de la France Insoumise. Doy mi palabra a los comunistas. Me conviene perfectamente. Me pongo a disposición y también todo mi equipo de campaña para escuchar las propuestas y el reparto del trabajo a llevar a cabo en la dura campaña que nos espera.
Juntos, cada uno con nuestros medios, tendremos la tarea de convencer al gran público para unirse. Nosotros le proponemos un voto para abrir un nuevo camino. Quiero deciros a todos que creo que la victoria es posible- Sé que somos capaces de unir las aspiraciones de nuestro pueblo.  Al rededor del programa 'l'avenir en commun' podemos liberar  increíbles de la implicación popular. Y toda la fuerza de nuestra voluntad para poner fina al saqueo sobre el ser humano y la naturaleza que conlleva el sistema financiero de nuestro tiempo.

lunes, 28 de noviembre de 2016

El PCF apoyará la candidatura de Mélenchon en 2017

El Partido Comunista Francés pedirá el voto para Jean-Luc Mélenchon en las Presidenciales de 2017. Así lo han decidido el 53,6% de los militantes del PCF que han participado en la consulta que se ha llevado a cabo del jueves al sábado de la semana pasada. Este resultado no es baladí pues supone un giro de 180º con apenas dos semanas de diferencia ya que en la Conferencia Nacional celebrada el 5 de noviembre, el 55% de los participantes votaron a favor de presentar un candidato propio a las presidenciales.

En un comunicado emitido por el Comité Ejecutivo Nacional, la dirección del PCF indica que la mayoría de militantes se ha expresado a favor de un llamamiento a votar por Jean Luc Mélenchon “considerando que es posible la unidad en torno a esta candidatura que defenderá gran parte de nuestra propuestas de la izquierda alternativa a la austeridad”. Por ello, en la próxima reunión del Consejo Nacional que se celebrará este jueves 1 de diciembre, “se tomarán todas las medidas necesarias para poner en marcha una campaña a la ofensiva, amplia, enfocada en la construcción de una unidad lo más mayor posible” pero “conservando siempre nuestra autonomía, crítica y constructiva”.

El PCF acierta tomando esta decisión. Ante un panorama en el que el Frente Nacional de Marine Le Pen se presenta como la principal fuerza a batir, y la principal alternativa parece ser François Fillon -ultraliberal en lo económico y conservador en todo lo demás-, la izquierda no se podía haber permitido el lujo de presentar dos candidaturas que, en esencia, defienden y proponen lo mismo: construir una alternativa a la Europa neoliberal desde la izquierda anti-austeridad.

Esa es precisamente la línea aprobada por los militantes del PCF en dicha consulta, donde el 92% ha dado su apoyo a la resolución titulada Uni-e-s pour l'humain d'abord, les communistes en campagne en la que se fijaban las tres líneas centrales de la estrategia comunista para el ciclo electoral que se avecina: abanderar un pacto con compromisos por Francia con el objetivo de sacar al país de la crisis; construir la unidad en torno a un nuevo una nueva mayoría social desde la izquierda anti-austeridad; presentar candidaturas en todas las circunscripciones de Francia que defiendan este proyecto".

On y va!

martes, 22 de noviembre de 2016

Primarias de la derecha y presidenciales francesas de 2017

Post rápido en Facebook. En torno a cuatro millones de personas han participado en la primera vuelta de las primarias de la derecha francesa, que se saldan con la clara victoria de François Fillon (44%) seguido de lejos por Alain Juppé (28%) mientras un Sarkozy lepenizado, que jugó a seducir al electorado del Frente Nacional, se ha pegado el batacazo y ha quedado eliminado (20%). 

Fillon no representa nada nuevo para la derecha francesa ni nada esperanzador para las clases populares de Francia. Encarna a la derecha clásica francesa, heredera del gaullismo: conservador, católico, burgués y republicano. Aun así, creo que es el mejor candidato anti-Le Pen que puede presentarse. Triste. 

Triste, porque en la izquierda las cosas no están mejor. La estrella será Emmanuel Macron, exministro de economía de François Hollande hasta agosto, que ya se desmarcó claramente de cualquier tradición socialista, y a quien El País definía hace poco como “líder de una nueva izquierda moderna con tintes liberales”. Toda una carta de presentación… 

Mientras, todo hace presagiar que el Frente de Izquierda y el Partido Comunista Francés competirán en candidaturas separadas después de que los cuadros de la formación optasen por presentar una candidatura comunista independiente. No obstante, aunque queda una consulta a las bases que ha de celebrarse en los próximos días. Esperemos que reine la cordura y las bases del PCF tengan más sentido común que el que han demostrado algunos de sus dirigentes. Porque Francia se juega mucho el año que viene.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Galiza, Euskadi y la estrategia política de Izquierda Unida

Apuntes rápidos. Ayer se celebraron elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco, las enésimas dentro de un ciclo electoral que empezó con las europeas de 2014 y dura ya más de dos años. 

Como era de esperar, en medio del actual panorama político estatal todos los partidos tenían sus ojos puestos en lo que deparasen las urnas en estos dos territorios. Sin embargo, en este post no pretendo hacer un análisis pormenorizado de los resultados de ayer y sus consecuencias. Más bien se trata de poner en orden de forma breve algunas ideas sobre algunos comentarios que vengo leyendo, sobre todo provenientes de determinados sectores de mi organización, Izquierda Unida. 

Como digo, me centraré exclusivamente en las coaliciones en las que ha participado Izquierda Unida a través de sus federaciones vasca y gallega (Elkarrekin-Podemos y En Marea) sin entrar en una análisis profundo y detallado sobre cada una de las formaciones que han concurrido a estas elecciones, que entiendo además muy difícil sin conocer bien estas dos realidades nacionales.

Vamos a ello. La gran mayoría de críticas que he visto se centran en la valoración de los ‘malos’ resultados electorales de En Marea y Elkarrekin-Podemos. Cabe decir, para empezar, se peca de un profundo electoralismo si la crítica política se basa casi en exclusiva en el resultado de las urnas. Pero aun así, entrando a analizar más allá de si son buenos o malos, que no deja de ser algo subjetivo, me parece que estas críticas no se sostienen por varios motivos.

Para empezar, fijémonos por ejemplo en Galicia. Allí En Marea, la coalición electoral creada para las elecciones generales de 2015 formada por Podemos, Anova, Esquerda Unida y diferentes candidaturas municipalistas como Marea Atlántica, Compostela Aberta o Ferrol en Común, se ha convertido en la segunda fuerza política con más de 271.000 votos, lo que supone el 19,07% del total y 14 diputados/as, dos de ellas pertenecientes a Esquerda Unida, la federación gallega de IU. 

Todo es opinable, pero si acudimos a los datos de las últimas cuatro convocatorias autonómicas las cosas se aclaran bastante. Aquí tenéis este gráfico:


viernes, 12 de agosto de 2016

Agosto, el PP y la Zona Naranja "encubierta"


Agosto estaba aburridillo pero menos mal que ha aparecido el Partido Popular para darle un poco de vida con una de las meteduras de pata a las que tan acostumbrado nos tiene sus Nuevas Generaciones: la vuelta de la Zona Naranja “encubierta” junto al Club Las Redes.

En su nota, el Partido Popular adjunta una foto de un panel anunciando la obligatoriedad de pagar por aparcar. Ya tenemos polémica. Traición e incumplimiento electoral del gobierno.

Pero, si nos damos una vuelta por Las Redes podemos comprobar que la antigua zona naranja está llena de carteles como ese, con un vinilo pegado que anuncia la gratuidad del aparcamiento desde el verano pasadoEl único cartel sin vinilo es precisamente el que denuncia el PP: el que está en el antiguo aparcamiento privado del Club Las Redes. Vaya, qué casualidad. Por hay mas: resulta que este verano es el primero en que cualquier vecino de ‪#‎ElPuerto‬ puede aparcar ahí tranquilamente, sin pagar y sin ser socio del club. Qué curioso ¿no? Y más aún: el cartel anuncia pago por aparcar del 1 de julio al 31 de agosto, el último periodo de Zona Naranja vigente cuando gobernaba el PP. ¡Cuántas casualidades juntas!

Pero tal vez el PP tenga razón y haya Zona Naranja “encubierta”, como dicen. Pero entonces dónde están los parquímetros, los controladores o los tickets? ¿y el acuerdo para instaurarla? ¿y las tarifas aprobadas? Todo encubierto también, supongo.

O a lo mejor, alguien molesto por ver a tanto populacho aparcando allí quitó el vinilo, hizo la foto y llamó al PP para que lanzará la alerta y, con suerte, espantara a algunos. Y el PP, claro, no tiene nada mejor que hacer en agosto. No sé, es un hipótesis que se me ocurre.

En fin, una polémica artificial (y bastante ridícula, todo sea dicho) para que unos salgan en prensa en verano y otros ganen más clics. Al menos entretienen.

lunes, 27 de junio de 2016

Alegría para luchar, organización para vencer

La mañana poselectoral de hoy me está recordando mucho a otra que viví hace unos años: el día después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia en 2012. 

Por aquel entonces la izquierda francesa se presentaba por primera vez unida bajo el Front de Gauche que encabezaba por el carismático Jean-Luc Mélenchon. Fue una campaña con llenos nunca vistos antes: de las 6.000 personas en el primer mitin de Nantes a las 25.000 en Lille, las 70.000 en Toulouse o las 120.000 en Marsella y París…. Ilusionante. Las encuestas también mostraban un ascenso sostenido: del 7% al 9%, del 10% al 13%, del 13% al 15% o incluso al 17%…. 

El resultado final estuvo muy alejado de lo que pronosticaban pero no fue malo: del 1,93% del PCF en 2007 al 11,01%. Más tarde, en las siguientes citas electorales el FG no consiguió superar esa barrera y fue perdiendo apoyo progresivamente en las legislativas, las regionales, las municipales... hasta el día de hoy.

Aquello demostró dos cosas: que en Francia existía y existe un espacio político-social a la izquierda del PS con mucho potencial, que enraíza con la historia de lucha del pueblo francés, el movimiento asociativo, el activismo social, el mundo del trabajo, las coordinadoras estudiantiles etc pero que no tuvo una traducción proporcional a lo electoral. El Frente de Izquierda no terminó de comprenderlo y siguió primando lo electoral (que es importante, no nos engañemos) sobre la organización del conflicto social. Y, aunque todavía estamos en caliente y sea muy pronto para análisis sosegados, creo que esa es la lección que tenemos que sacar del resultado de ayer.

El resultado de ayer de Unidos Podemos no es malo. Si bien todas/os esperábamos unos resultados más favorables, afianzan las posiciones de las fuerzas rupturistas en el Congreso con suficiente representación como para plantar cara a un Partido Popular beneficiado por su campaña del miedo. El tiempo de los recortes y los ataques antisociales contra la gente no ha acabado ni mucho menos y esos 71 diputados y diputadas de Podemos, Izquierda Unida, EQUO, las mareas etc deben ser la primera barrera defensiva de las clases populares.

Toca pensar, reflexionar y hacer autocrítica. Nosotras/os, como comunistas, tenemos que conseguir que la esperanza que hemos visto desbordar la campaña de Unidos Podemos no se pierda ni tampoco se guarde para ir a votar de nuevo en Octubre (porque ya sabemos qué pasa, maldita abstención). Nuestro trabajo debe consistir en redirigir toda esa energía a la calle, a los barrios, a los centros de trabajo, a los institutos y universidades, a las luchas concretas por la educación pública, la sanidad, el derecho a la vivienda… En definitiva, construir la unidad popular por debajo, desde el conflicto, que luego fortalezca la unidad electoral.

Y tranquilas/os, el “ahora o nunca” siempre fue una mentira antidialéctica. Aquí no se rinde nadie porque queda mucho trabajo y nadie mejor que nosotras/os sabe levantarse y seguir adelante después de una caída.
Me acuerdo también de aquel lema brillante de hace unos años de la UJCE en Cádiz con el que titulo este post: “Alegría para lucha, organización para vencer”. Porque o nos organizamos y luchamos juntas/os o la apisonadora neoliberal nos pasará por encima de nuevo.

viernes, 26 de febrero de 2016

PSOE-Ciudadanos: ¿Preludio de gran coalición?

Publicado en El Puerto Actualidad

En el ámbito de la política estatal, el tema estrella de la semana han sido sido las conversaciones de cara a la elección del nuevo Presidente del Gobierno. El miércoles pasado, Pedro Sánchez y Albert Rivera escenificaron el acuerdo de investidura alcanzado entre PSOE y Ciudadanos, consistente en una reforma exprés de la Constitución y plasmado en un documento con medidas consensuadas entre ambas formaciones.

Partiendo de la legitimidad y autonomía de todas las fuerzas para establecer los acuerdos políticos y programáticos que crea conveniente, creo que esta decisión supone un error por parte del PSOE por varias cuestiones:

Primero, porque con este acuerdo el PSOE sigue mostrándose hacia la opinión pública como un partido más proclive a entenderse con la derecha que con las fuerzas de izquierda, con quienes mantenía conversaciones a cuatro para formar un gobierno de progreso que sumase los apoyos de Podemos, Izquierda Unida-Unidad Popular y Compromis.

Segundo, porque el acuerdo con Ciudadanos no recoge ninguna reforma que favorezca a las clases populares o que suponga una mejora en las condiciones de vida de la gente. Algunas medidas van dirigidas a recomponer un régimen vapuleado y deslegitimado tras ocho años de crisis: eliminación de las diputaciones, supresión de aforamientos, reducción del CGPJ… Otras son claramente regresivas, sobre todos las de índole económica, donde Ciudadanos ha conseguido poner su sello: más precariedad laboral con un sucedáneo de contrato único, una subvención encubierta a los empresarios vía complemento salarial, ni hablar de dación en pago, de eliminar el copago sanitario…

Tercero, porque simplemente no salen los números. Los 130 escaños que suman PSOE y Ciudadanos son claramente insuficientes para investir a Pedro Sánchez. Además, los términos del acuerdo imposibilitan cualquier entendimiento con las fuerzas de izquierda, por lo que al PSOE solo le queda una opción: el Partido Popular. No es descabellado, ni mucho menos. Ya hay un precedente: el reparto de la mesa del Congreso. Presidencia para el PSOE, y mayoría en la mesa para PP y C’s. ¿Se repetirá la misma jugada?

Y cuarto, porque el pacto entre PSOE y Ciudadanos otorga al Partido Popular la llave de la estabilidad del futuro gobierno de Pedro Sánchez, con quien ambas formaciones tendrán que negociar cualquier tipo de iniciativa política que quieran aprobar en el Congreso. En un momento en el que el PP se encuentra en sus horas más bajas, desacreditado por sus ocho años de gobierno contra la gente y acorralado por la corrupción, el acuerdo PSOE-C`s le da un balón de oxigeno.

En este escenario de crisis de régimen y de recomposición del mapa político, el PSOE tenía que elegir de qué lado bailar, hacia la izquierda o hacia la derecha. Régimen o ruptura. Favorecer a las élites o a las clases populares. Garantizar una segunda transición gatopardista, donde todo cambie para que todo siga igual, o construir una coalición de progreso para un cambio político.

A nadie se le escapa que existen grandes diferencias con el PSOE, pero con la correlación de fuerzas parlamentarias surgida tras las elecciones del 20D, hubiese sido deseable que apostase por la vía portuense en lugar de terminar eligiendo la vía andaluza. ¿Estaremos ante el preludio de la Gran Coalición tan deseada por Felipe González, vía Ciudadanos?
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