lunes, 16 de enero de 2017

Donald Trump, Europa y las disputas interimperialistas

Donald Trump ha concedido una entrevista al periódico británico The Times y al alemán Bild en la que ha hablado de cuál será su política exterior respecto a Europa. Una entrevista muy interesante porque presenta un cambio de doctrina en la política exterior de los EEUU que vuelve a planteamientos más parecidos a las lógicas anteriores a la 2ª Guerra Mundial, al menos discursivamente.

Por ejemplo, es muy importante el cambio de status para Alemania, que pasa de ser un pilar sobre el que consolidar la política europea de los EEUU a concebirse como rival económico y, por tanto, una amenaza. Esto no es moco de pavo. Alemania ha sido un aliado fiel de EEUU en pleno corazón de Europa. que ha sabido ejercer su peso diplomático y militar. Recordemos que en Alemania se encuentra el motor despliegue de militares estadounidenses en el extranjero y que llevan allí más de 50 años. Por poner dos ejemplos recientes, Berlín ha defendido a capa y espada las sanciones de EEUU a Rusia y ha jugado un papel importante en la crisis ucraniana en favor del gobierno pro-europeo de Kiev.

Para Trump Alemania es un país más, y este cambio se tiene un daño colateral: se lleva por delante a la Unión Europea a la que considera una "zona de influencia y un instrumento alemán”. Es también un cambio brutal en las relaciones EEUU-UE, tradicionalmente buenas como corresponde a dos aliados con una misma visión neoliberal del mundo. Pero Trump lo tiene claro: para él la UE no supone una ventaja sino una rémora, un elemento negativo para los EEUU.

A Trump parece importarle poco la Unión Europea, cuestión que deja clara de nuevo ante el Brexit: quiere aprovechar la salida del Reino Unido de la UE para firmar un acuerdo comercial bilateral que sirva de ejemplo a otros países europeos y, de paso, debilite a la institución europea perjudicando a su vez a la economía alemana.

Durante la entrevista Trump esboza los nuevos planes que tiene para la OTAN. Para el nuevo Presidente de los EEUU, la OTAN está “obsoleta" porque divide el mundo entre países aliados y rivales, reduciendo los mercados en los que actuar libremente. Además, parece concebirla más como una empresa de seguridad privada que como un tratado de defensa colectiva, ya que según él, al parecer los europeos no pagamos lo suficiente por la protección americana… Abróchense los cinturones, porque se atisban en el horizonte subidas espectaculares en el gasto militar para mantener las bases de Rota y Morón. 

Y por último, Rusia. Trump está decidido a acabar con la nueva guerra fría de Obama y a entenderse con el enemigo tradicional americano. En el punto de mira está la reducción mutua del arsenal nuclear -a lo que Moscú parece haber respondido positivamente si se suman al acuerdo el resto de potencias nucleares del planeta- o la retirada de las sanciones si se llegan a "buenos acuerdos" entre ambos.

En resumen: mano tendida a Rusia, apoyo decidido al Brexit y críticas a Alemania, la OTAN y la Unión Europea. Muchos cambios en la política exterior europea y en la visión tradicional que EEUU tiene del mundo, con único objetivo: mantener la hegemonía del capital industrial estadounidense en un mundo cada vez más multipolar, en el que la crisis económica y la emergencia de nuevas potencias cada vez hace más difícil la obtención de beneficios para las grandes corporaciones de las que viene Trump, y a las que representa. Qué bonitas son las pugnas interimperialistas ¿verdad?

domingo, 25 de diciembre de 2016

25 años de la desaparición de la URSS: Aniversario de una catástrofe

Artículo publicado en El Puerto Actualidad

El 8 de diciembre de 1991 los presidentes de las Repúblicas Soviéticas de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Tratado de Belovesh con el que declaraban oficialmente la disolución de la Unión Soviética y establecían la Comunidad de Estados Independientes (CEI), a pesar de que en el mes de marzo de ese mismo año el 78% de las ciudadanas y ciudadanos soviéticos se expresaron en referéndum a favor de mantener en pie la URSS. Las consecuencias de estos acuerdos abocaría a la desintegración del estado socialista más importante del mundo. Hoy se cumplen 25 años de aquella catástrofe cuyas consecuencias perduran hasta nuestro días.

El siglo XX no puede entenderse sin la URSS y el mundo de hoy tiene mucho que ver con la desaparición de un gigante geopolítico que con sus aciertos, con sus errores y con sus contradicciones, hizo de contrapeso a las pretensiones de hegemonía global de los Estados Unidos. 

En el plano internacional, la pérdida de ese equilibrio ha sido perjudicial. La desaparición de la Unión Soviética nos dejó un mundo unipolar, donde los Estados Unidos tenían vía libre para desplegarse libremente por doquier en función a sus intereses. La OTAN ganó peso como principal instrumento para mantener la hegemonía global de los EEUU y reformuló sus objetivos para ir expandiéndose paulatinamente hacia el este hasta hacerse con el control militar de todo el hemisferio norte. Estados Unidos podía intervenir militarmente a su antojo por el mundo entero y podía llevar a cabo cuantas intervenciones militares considerase oportunas: Yugoslavia, Irak, Afganistán, Filipinas, Somalia, Pakistán, Libia, Yemen, Siria… 

En cuanto al plano social, se ha producido un objetivo deterioro de las condiciones laborales de la clase obrera, tanto en los antiguos países del campo socialista como en el resto de países europeos. La contrarrevolución neoliberal acabaría por implantarse años más tarde en toda Europa y sin el miedo a la ‘rebelión comunista’ las élites económicas ya no tenían motivo para seguir manteniendo el costoso modelo de estado del bienestar, que trataba de asegurar unas condiciones de vida aceptables al conjunto de la población dentro del modelo capitalista. Todavía hoy, las conquistas sociales y laborales conseguidas tras años de lucha siguen desvaneciéndose poco a poco al ritmo que imponen los mercados. 

Para Occidente, para los movimientos revolucionarios y progresistas del mundo, y para quienes aspiraban y aspiramos a construir un proyecto político de emancipación, la Unión Soviética era un punto de referencia al que acudir en busca de un mundo distinto en el plano social, político, económico, deportivo, tecnológico, de un modelo de sociedad con otros valores, donde primasen las necesidades de las personas y no los intereses de las élites económicas.

De la noche a la mañana perdíamos ese referente y un capitalismo exultantemente victorioso, todavía receloso de los logros sociales de un sistema que le había plantado cara y tratado de tú a tú, decretaba la muerte del comunismo, el fin de la historia y comenzaba ofensiva para acabar con el movimiento obrero organizado, no solo en la plano político sino también en el ideológico.

Desapareció la URSS, pero no el ideal comunista. La actual crisis estructural del capitalismo demuestra las debilidades de un sistema económico que es capaz de cualquier cosa para seguir privilegiando a las élites: imponer por la fuerza y el chantaje grandes recortes sociales para acabar con la sanidad y la educación públicas, expulsar a la gente de sus casas, destruir el sistema público de pensiones, mal vender las empresas públicas y privatizar servicios tan importantes como la gestión del agua… Todo con tal de seguir generando nichos de mercado para el capital privado y seguir aumentando su margen de beneficios.

Frente a este modelo de capitalismo salvaje, el horizonte de emancipación social en favor de las personas más desfavorecidas, que durante muchos años referenciaba la Unión Soviética, sigue siendo una necesidad de rabiosa actualidad del que se nutren muchas experiencias políticas a lo largo y ancho del mundo, y por el que seguimos y seguiremos luchando.

martes, 29 de noviembre de 2016

Comunicado de Jean-Luc Mélenchon a la militancia del PCF

Durante la semana pasada la militancia y simpatizantes del Partido Comunista Francés celebraron una consulta para decidir la forma en la que el PCF participará en el ciclo electoral de 2017, en especial las elecciones presidenciales. El 53,6% de los participantes dieron su consentimiento para apoyar la candidatura de Jean-Luc Mélenchon y su France Insoumise contra la austeridad.

Mélenchon ha querido agradecer el apoyo de la militancia del PCF a través de un post publicado en su página de Facebook y que se traduce a continuación:
Agradezco a los militantes del Partido Comunista Francés por su voto franco y claro en favor de mi candidatura a las elecciones presidenciales de 2017. Estoy contento de reencontrar en el combate a tantas mujeres y hombres que están en el corazón de todas las luchas sociales de nuestro país. Siento como un honor el apoyo que me confían de nuevo para marchar a la cabeza.
Soy consciente de la intensidad del debate del que ha llevado a este resultado. Soy consciente de que los puntos de visto en liza gozaban de gran coherencia y dignidad. Quiero felicitar a los comunistas por su capacidad para haberlo conducido y concluido con franqueza.
He comprendido que el PCF desea llevar una campaña autónoma y que su adhesión a mi candidatura no significa una demanda de integración en el marco amplio de la France Insoumise. Doy mi palabra a los comunistas. Me conviene perfectamente. Me pongo a disposición y también todo mi equipo de campaña para escuchar las propuestas y el reparto del trabajo a llevar a cabo en la dura campaña que nos espera.
Juntos, cada uno con nuestros medios, tendremos la tarea de convencer al gran público para unirse. Nosotros le proponemos un voto para abrir un nuevo camino. Quiero deciros a todos que creo que la victoria es posible- Sé que somos capaces de unir las aspiraciones de nuestro pueblo.  Al rededor del programa 'l'avenir en commun' podemos liberar  increíbles de la implicación popular. Y toda la fuerza de nuestra voluntad para poner fina al saqueo sobre el ser humano y la naturaleza que conlleva el sistema financiero de nuestro tiempo.

lunes, 28 de noviembre de 2016

El PCF apoyará la candidatura de Mélenchon en 2017

El Partido Comunista Francés pedirá el voto para Jean-Luc Mélenchon en las Presidenciales de 2017. Así lo han decidido el 53,6% de los militantes del PCF que han participado en la consulta que se ha llevado a cabo del jueves al sábado de la semana pasada. Este resultado no es baladí pues supone un giro de 180º con apenas dos semanas de diferencia ya que en la Conferencia Nacional celebrada el 5 de noviembre, el 55% de los participantes votaron a favor de presentar un candidato propio a las presidenciales.

En un comunicado emitido por el Comité Ejecutivo Nacional, la dirección del PCF indica que la mayoría de militantes se ha expresado a favor de un llamamiento a votar por Jean Luc Mélenchon “considerando que es posible la unidad en torno a esta candidatura que defenderá gran parte de nuestra propuestas de la izquierda alternativa a la austeridad”. Por ello, en la próxima reunión del Consejo Nacional que se celebrará este jueves 1 de diciembre, “se tomarán todas las medidas necesarias para poner en marcha una campaña a la ofensiva, amplia, enfocada en la construcción de una unidad lo más mayor posible” pero “conservando siempre nuestra autonomía, crítica y constructiva”.

El PCF acierta tomando esta decisión. Ante un panorama en el que el Frente Nacional de Marine Le Pen se presenta como la principal fuerza a batir, y la principal alternativa parece ser François Fillon -ultraliberal en lo económico y conservador en todo lo demás-, la izquierda no se podía haber permitido el lujo de presentar dos candidaturas que, en esencia, defienden y proponen lo mismo: construir una alternativa a la Europa neoliberal desde la izquierda anti-austeridad.

Esa es precisamente la línea aprobada por los militantes del PCF en dicha consulta, donde el 92% ha dado su apoyo a la resolución titulada Uni-e-s pour l'humain d'abord, les communistes en campagne en la que se fijaban las tres líneas centrales de la estrategia comunista para el ciclo electoral que se avecina: abanderar un pacto con compromisos por Francia con el objetivo de sacar al país de la crisis; construir la unidad en torno a un nuevo una nueva mayoría social desde la izquierda anti-austeridad; presentar candidaturas en todas las circunscripciones de Francia que defiendan este proyecto".

On y va!

martes, 22 de noviembre de 2016

Primarias de la derecha y presidenciales francesas de 2017

Post rápido en Facebook. En torno a cuatro millones de personas han participado en la primera vuelta de las primarias de la derecha francesa, que se saldan con la clara victoria de François Fillon (44%) seguido de lejos por Alain Juppé (28%) mientras un Sarkozy lepenizado, que jugó a seducir al electorado del Frente Nacional, se ha pegado el batacazo y ha quedado eliminado (20%). 

Fillon no representa nada nuevo para la derecha francesa ni nada esperanzador para las clases populares de Francia. Encarna a la derecha clásica francesa, heredera del gaullismo: conservador, católico, burgués y republicano. Aun así, creo que es el mejor candidato anti-Le Pen que puede presentarse. Triste. 

Triste, porque en la izquierda las cosas no están mejor. La estrella será Emmanuel Macron, exministro de economía de François Hollande hasta agosto, que ya se desmarcó claramente de cualquier tradición socialista, y a quien El País definía hace poco como “líder de una nueva izquierda moderna con tintes liberales”. Toda una carta de presentación… 

Mientras, todo hace presagiar que el Frente de Izquierda y el Partido Comunista Francés competirán en candidaturas separadas después de que los cuadros de la formación optasen por presentar una candidatura comunista independiente. No obstante, aunque queda una consulta a las bases que ha de celebrarse en los próximos días. Esperemos que reine la cordura y las bases del PCF tengan más sentido común que el que han demostrado algunos de sus dirigentes. Porque Francia se juega mucho el año que viene.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Galiza, Euskadi y la estrategia política de Izquierda Unida

Apuntes rápidos. Ayer se celebraron elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco, las enésimas dentro de un ciclo electoral que empezó con las europeas de 2014 y dura ya más de dos años. 

Como era de esperar, en medio del actual panorama político estatal todos los partidos tenían sus ojos puestos en lo que deparasen las urnas en estos dos territorios. Sin embargo, en este post no pretendo hacer un análisis pormenorizado de los resultados de ayer y sus consecuencias. Más bien se trata de poner en orden de forma breve algunas ideas sobre algunos comentarios que vengo leyendo, sobre todo provenientes de determinados sectores de mi organización, Izquierda Unida. 

Como digo, me centraré exclusivamente en las coaliciones en las que ha participado Izquierda Unida a través de sus federaciones vasca y gallega (Elkarrekin-Podemos y En Marea) sin entrar en una análisis profundo y detallado sobre cada una de las formaciones que han concurrido a estas elecciones, que entiendo además muy difícil sin conocer bien estas dos realidades nacionales.

Vamos a ello. La gran mayoría de críticas que he visto se centran en la valoración de los ‘malos’ resultados electorales de En Marea y Elkarrekin-Podemos. Cabe decir, para empezar, se peca de un profundo electoralismo si la crítica política se basa casi en exclusiva en el resultado de las urnas. Pero aun así, entrando a analizar más allá de si son buenos o malos, que no deja de ser algo subjetivo, me parece que estas críticas no se sostienen por varios motivos.

Para empezar, fijémonos por ejemplo en Galicia. Allí En Marea, la coalición electoral creada para las elecciones generales de 2015 formada por Podemos, Anova, Esquerda Unida y diferentes candidaturas municipalistas como Marea Atlántica, Compostela Aberta o Ferrol en Común, se ha convertido en la segunda fuerza política con más de 271.000 votos, lo que supone el 19,07% del total y 14 diputados/as, dos de ellas pertenecientes a Esquerda Unida, la federación gallega de IU. 

Todo es opinable, pero si acudimos a los datos de las últimas cuatro convocatorias autonómicas las cosas se aclaran bastante. Aquí tenéis este gráfico:


viernes, 12 de agosto de 2016

Agosto, el PP y la Zona Naranja "encubierta"


Agosto estaba aburridillo pero menos mal que ha aparecido el Partido Popular para darle un poco de vida con una de las meteduras de pata a las que tan acostumbrado nos tiene sus Nuevas Generaciones: la vuelta de la Zona Naranja “encubierta” junto al Club Las Redes.

En su nota, el Partido Popular adjunta una foto de un panel anunciando la obligatoriedad de pagar por aparcar. Ya tenemos polémica. Traición e incumplimiento electoral del gobierno.

Pero, si nos damos una vuelta por Las Redes podemos comprobar que la antigua zona naranja está llena de carteles como ese, con un vinilo pegado que anuncia la gratuidad del aparcamiento desde el verano pasadoEl único cartel sin vinilo es precisamente el que denuncia el PP: el que está en el antiguo aparcamiento privado del Club Las Redes. Vaya, qué casualidad. Por hay mas: resulta que este verano es el primero en que cualquier vecino de ‪#‎ElPuerto‬ puede aparcar ahí tranquilamente, sin pagar y sin ser socio del club. Qué curioso ¿no? Y más aún: el cartel anuncia pago por aparcar del 1 de julio al 31 de agosto, el último periodo de Zona Naranja vigente cuando gobernaba el PP. ¡Cuántas casualidades juntas!

Pero tal vez el PP tenga razón y haya Zona Naranja “encubierta”, como dicen. Pero entonces dónde están los parquímetros, los controladores o los tickets? ¿y el acuerdo para instaurarla? ¿y las tarifas aprobadas? Todo encubierto también, supongo.

O a lo mejor, alguien molesto por ver a tanto populacho aparcando allí quitó el vinilo, hizo la foto y llamó al PP para que lanzará la alerta y, con suerte, espantara a algunos. Y el PP, claro, no tiene nada mejor que hacer en agosto. No sé, es un hipótesis que se me ocurre.

En fin, una polémica artificial (y bastante ridícula, todo sea dicho) para que unos salgan en prensa en verano y otros ganen más clics. Al menos entretienen.
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