domingo, 13 de abril de 2014

La República debe ser pueblo

Artículo publicado en El Puerto Actualidad

En la mañana del domingo 13 de abril de 2014, en el 83 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, un grupo de portuenses acudimos al cementerio municipal a rendir homenaje a nuestros conciudadanos que fueron fusilados por el fascismo simple y llanamente por defender la democracia y la legalidad republicana.

El 14 de abril es sin duda un día para el recuerdo. Cuando rememoramos esta fecha nos viene a la mente uno de los periodos más importantes de nuestra historia en cuanto a logros democráticos y sociales se refiere. Pero, en mi opinión, hemos de aprovechar este aniversario para mirar al futuro.

Hoy día el modelo surgido de la Constitución del 78 está roto. Los dos principales partidos que han sostenido y sostienen este régimen parecen interesados únicamente en hacer el cumplir el nuevo artículo 135 -inscrito en la hasta entonces Constitución de todos/as por orden de los mercados en agosto de 2011- que consagra el pago de la deuda por encima de cualquier inversión social. No muestran mucha voluntad en hacer cumplir, por ejemplo, el artículo 47 (que reconoce el derecho de todo español o española a tener una vivienda digna) o el artículo 128 que dispone que toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.

Cada día que pasa más y más personas se dan cuenta de que tenemos unas instituciones puestas al servicio de los intereses económicos de unos pocos y sometidas a los dictados de organizaciones internacionales de dudosa legitimidad democrática, como la llamada Troika, que marcan la política económica a seguir por los gobiernos estatales, siempre en la línea de favorecer a las élites económica-financieras en detrimento de las clases populares.

Además, la crisis económica convertida ya en crisis estructural del régimen ha contribuido a desnudar a la monarquía, que se ha retratado ante la opinión pública como una institución llena de privilegios que estructura y vertebra el actual orden de cosas. Juan Carlos I es el elemento necesario que hace posible que las élites políticas y económicas se den la mano. Monarquía y capital han sido siempre dos caras de la misma moneda y ahora se ve más claro que nunca.

Ante esta situación la Tercera República surge como una alternativa aceptable para cada vez más gente. Cometeríamos un gran error si quienes creemos en este sistema social y político nos limitáramos a presentarlo como como una etapa de la historia española que debe volver. Hemos de plantear la República como una respuesta democrática a los problemas de la actualidad, una forma de gobierno que abandere la justicia social y el reparto igualitario de la riqueza, que rompa con los intereses económicos de las élites que imponen su voluntad sobre el conjunto mayoritario de la ciudadanía, que coloque la economía al servicio de las personas y no al revés, etc.

Por eso la República no puede quedarse en el recuerdo de abril de 1931 ni en cambiar al Rey por un Presidente electo en las urnas. La República debe romper con los viejas ataduras que arrastramos tras cuarenta años de dictadura y treinta y cinco de monarquía. La República debe ser sinónimo de poder popular, de gobierno del pueblo, y debe construirse por y para el pueblo.

Pero esta República no caerá del cielo, debe venir de la mano de los sectores más castigados por la ofensiva neoliberal; del estudiantado y el profesorado que lucha contra los recortes en educación y por una enseñanza pública de calidad; de los empleados públicos que se oponen a la Reforma de la Administración Local; de los trabajadores y trabajadoras que combaten a diario por sus derechos laborales y de los parados y paradas a quienes se les niega un empleo digno; de la ciudadanía que trabaja por mantener servicios como la gestión del agua bajo el control público; de las mujeres que defienden el derecho a disponer libremente de su cuerpo; de los miles de jóvenes que se ven forzados a emigrar para buscar futuro lejos de su tierra... 

En definitiva, la República debe venir del pueblo, debe traerla el pueblo y construirla el pueblo porque la República debe ser pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...